Experiencia · criterio · curiosidad

Casi cuatro décadas trabajando con tecnología. Y todavía sigo aprendiendo.

Hoy me dedico principalmente a enseñar y aplicar inteligencia artificial de forma práctica: formación, consultoría y automatización para profesionales, negocios y equipos.

La tecnología cambia.
La necesidad de entender para qué sirve, bastante menos.

Aprender haciendo

Todo empezó con una disquetera

A los 24 años estudiaba Ingeniería de Telecomunicaciones por las noches y todavía no había trabajado con un ordenador. Un conocido me preguntó si sería capaz de construir una disquetera externa de 5¼". Le dije que sí. La verdad es que no tenía ni idea de cómo hacerlo. Apliqué lo que sabía de electrónica digital, probé, fallé y seguí probando hasta conseguir que funcionara. Aquello acabó convirtiéndose en mi primer trabajo profesional en informática. La hice. Y ahí empezó todo.

Hardware y redes

Técnico, después director técnico en Datalogic, empresa madre del grupo Beep Cash & Carry. Organización del servicio técnico, resolución de problemas complejos y formación de técnicos y responsables de franquicia.

Internet y web

CompuServe y BBS antes de que la web fuera cotidiana. Después llegaron Joomla, HTML, WordPress, comercio electrónico y años desarrollando webs para clientes.

Marketing digital

Cuando el mercado web empezó a saturarse, volví a aprender: SEO, posicionamiento, marketing online y redes sociales.

IA y automatización

ChatGPT desde sus primeros momentos, formación práctica en IA y después n8n, Make y automatización para conectar la tecnología con procesos reales.

El hilo no ha cambiado demasiado: cuando aparece una tecnología nueva que merece la pena, la aprendo, la pruebo, intento entender para qué sirve y después la aplico.

Formación que se adapta a las personas

Aprender para poder enseñar

Empecé formando técnicos cuando era director técnico. Años después, casi por casualidad, fui a sustituir durante uno o dos días a un profesor en un curso para jóvenes en riesgo de exclusión. A quien me había llamado le gustó cómo funcionó la clase y acabé quedándome con el curso. Desde entonces he impartido formación en informática, redes, seguridad, web, marketing digital y, hoy, inteligencia artificial.

Julián Parra impartiendo formación
Explicar tecnología no consiste en demostrar cuánto sabes, sino en conseguir que la otra persona la entienda.
Muchos de aquellos jóvenes llegaban desconfiando del profesor antes incluso de conocerme. Mi método pedagógico tampoco era demasiado sofisticado: tratarlos como personas, no como delincuentes.

Mi forma de enseñar

Escuchar primero

Pregunto, observo y entiendo qué necesita realmente la persona o el grupo.

Simplificar

Bajo la tecnología al suelo y explico lo complejo con un lenguaje comprensible.

Poner ejemplos reales

Relaciono lo nuevo con tareas, problemas y situaciones que el alumno ya conoce.

Practicar

Hacer, probar, equivocarse y repetir hasta que la herramienta deja de parecer extraña.

Adaptar siempre

Sector, nivel, destreza tecnológica y necesidades reales marcan el ritmo y el contenido.

El temario se adapta al alumno. No el alumno al temario.
He impartido formación en:
Destornillador amarillo sobre fondo oscuro

Tecnología útil, sin humo

La IA es un destornillador, no magia

La inteligencia artificial no es algo extraterrestre que vaya a solucionarte la vida. Es una herramienta de trabajo. Como un destornillador: tenerlo no sirve de mucho si no sabes utilizarlo, pero cuando entiendes cómo funciona puedes resolver problemas concretos.

  • No vendo promesas de dinero fácil ni resultados milagrosos.
  • No creo en “prompts secretos” que sustituyan al criterio.
  • No necesitas conocer 200 herramientas para trabajar bien con IA.
  • No automatizo por automatizar: primero tiene que existir una utilidad real.
La IA sí puede ayudarte a:
Ahorrar tiempo Trabajar mejor Crear contenidos Mejorar procesos Automatizar tareas Tomar mejores decisiones

Del conocimiento a la aplicación

Cómo puedo ayudarte hoy

Toda esa experiencia solo tiene sentido si sirve para resolver algo concreto. Hoy concentro mi trabajo en cuatro formas de aplicar la inteligencia artificial de manera práctica.

Primero el problema, después la herramienta. Si una solución con IA no aporta suficiente valor, no tiene sentido complicar el proceso solo para poder decir que lleva inteligencia artificial.

Porque no todo son ordenadores

Hay vida fuera de la pantalla

La tecnología ha ocupado buena parte de mi vida, pero no toda. La música, el escenario, el humor y algunos proyectos hechos simplemente porque podían ayudar a alguien también explican bastante bien cómo soy.

Julián Parra durante su etapa musical con sintetizadores 20 años · technopop

Música y sintetizadores

Durante aproximadamente un año compuse, canté y actué por España saliendo solo al escenario con sintetizadores y cajas de ritmos.

Julián Parra durante un monólogo de humor solidario Más de 60 actuaciones

Humor solidario

He utilizado el humor en decenas de monólogos solidarios para recaudar alimentos, juguetes y apoyar distintas causas sociales.

Y todavía queda curiosidad

No me resigno a envejecer.

No porque quiera negar los años, sino porque no quiero dejar de aprender, sentirme inútil ni desconectarme de la tecnología con la que llevo prácticamente toda mi vida.

Retrato de Julián Parra

Si has llegado hasta aquí, ya sabes bastante de mí

Si tienes un problema que crees que la IA puede ayudarte a resolver, hablemos.

Cuéntame qué necesitas conseguir. Veremos si encaja una formación, una consultoría, una automatización o simplemente una conversación para ordenar ideas. Y si la IA no es la solución, también te lo diré.

Sin humo y sin soluciones por obligación. Primero entendemos qué necesitas; después decidimos si la tecnología realmente puede ayudarte.
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